Este proyecto busca cultivar la esperanza, la alegría y la conexión en entornos educativos. Reconociendo que los niños, al igual que los adultos, se enfrentan a la adversidad, el proyecto aspira a promover su resiliencia psicológica. La idea central es aprovechar emociones positivas como el amor, la esperanza y la alegría, consideradas universales, para construir puentes entre estudiantes de distintos países. El proyecto tiene como objetivo principal apoyar el desarrollo cognitivo, lingüístico-comunicativo, social y emocional de los niños, fomentando su imaginación, creatividad y comprensión tanto de sus propias emociones como de las de los demás. Al sumergir a los estudiantes en diversas experiencias culturales, el programa busca que desarrollen resiliencia psicológica y amplíen sus perspectivas, al tiempo que adquieren habilidades del siglo XXI como la cooperación, la comunicación, el pensamiento crítico y la creatividad. Además, se pretende mejorar sus competencias en idiomas extranjeros, inteligencia emocional, competencia digital y habilidades de resolución de problemas.
Resumen de la experiencia: